Mínima oda a una camisa de cuadros de los 90

Tan cálido el abrazo que aún
recuerdo el tacto de tu franela
sobre mis puños. 

Tan fijos los puntos cardinales 
de tus líneas que aún puedo
sentir la aguja que los unió
punzándome las manos. 

Una obra de ingeniería maestra 
la tuya. Tan atemporal 
como las atracciones de feria. 

Lo sé. Tú no fuiste la artífice. 
Sin embargo tus colores 
aún se esparcen 
como pintura fresca. 




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