Bienvenida

Las palabras necesitan un espacio. Las mías necesitan una habitación propia* en la que yo pueda aglutinarlas y pueda jugar con ellas sin desordenarlas. Una vez quise guardar cosas en un cajón. Pero de nada sirvió. Perdí la llave y con ella mi herencia. No era poca cosa. Allí había guardado parte de mi corazón. 

Si llegas hasta aquí espero que disfrutes leyendo, mirando a través de mi ventana o simplemente ordenando aquéllo que a veces me gusta dejar en algunas esquinas. Lo hago para que tú también puedas recoger algo. No podemos negar que a todos nos agrada que nos hagan partícipes del juego. 

Paz, amor y todo lo que desees. 

Cinta. 


*Gracias, Virginia Woolf. 

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